El Coleccionismo de Carteles

POR MARÍA BERNÁLDEZ
El procedimiento de la litografía fue descubierto por el alemán Aloys Senefelder hacia 1796. En 1860 se comienza a desarrollar el grabado en madera, metal y finalmente sobre piedra, quedando de esta forma la litografía relegada a fines comerciales y en especial a la realización de carteles.

La función principal del cartel ha sido y sigue siendo la de anunciar un producto comercial o un servicio. El cartel español ha realizado su función acompañando siempre a los distintos movimientos artísticos de cada década. Empezó a ser diseñado por nuestros célebres artistas costumbristas que transportaban sus hermosos lienzos a papel, luego tuvo orlas y diosas modernistas. Las artes decorativas dejaron su paso vistiendo, peinando y adornando a elegantes mujeres, las artes gráficas de finales de los 50 y principios de los 60, estudió la fecundidad, imaginación y dominio de las técnicas; para la elaboración del cartel comercial, los Ismos del siglo XX también dejaron huellas en numerosos carteles, así como las tendencias regresivas y la vanguardia han sido medios de expresión y comunicación. Por tanto, cabría decir que nuestros carteles no sólo representan la historia de la publicidad, sino también la historia de la pintura española.

Posiblemente muchos no podríamos tener a un García y Ramos, a un Riquer o un Tapies en casa; sin embargo, este género de arte menor, que es el cartel, nos permite a muchos adquirir y exponer en nuestras paredes carteles diseñados no sólo por los mencionados artistas, sino por muchos otros más. Para mí es fantástico admirar como Ramón Casas pinta el anuncio de un anís o simplemente como Miró pinta el anuncio de un mundial de fútbol. No obstante, mis carteles favoritos no son siempre los de los grandes maestros, los hay de cartelistas extraordinarios, anónimos inmejorables y algunos que carecen de valor comercial pero rebosan de valor sentimental, como puede ser aquel pequeño que tengo de la primera corrida de toros a la que asistieron mis hijos cuando tenían uno y tres años de edad.

Desdichadamente somos pocos los que amamos y disfrutamos de este singular mundo del cartelismo, pero he experimentado algo positivo: lo que al principio era un genero exclusivo para coleccionistas se ha convertido en un medio de arte decorativo para todos los gustos y públicos.

(Publicado en PAPERANTIC, cuaderno de coleccionismo núm. 2, marzo 2004).